Wozniak

Costaba escindir lo real de ese mundo fantástico que proponía el entorno. Bushkill Falls era mucho más de lo que su nombre sentenciaba. Un bosque encantado distraídamente ajeno a la modernidad, tan abrazado a las tradiciones, de esas que no mueren ni se dejan caer.

En esa vigilia dudosa en que nos sumerge el descubrimiento inenarrable de la naturaleza, sus risas parecieron atravesar el tiempo hacia mi mundo.

La madre mira y da la bienvenida, sonríe y se despoja de su sombra, se ofrece como una luz que abandonó su belleza original.

Se sabe sola, aún con su prole. Comunión y desprendimiento. Porque es su bosque y es el hogar para ellos y la hace feliz. Porque puede maridar oscuridad y lumbre, desconsuelo y abrigo, temblor y certeza. Porque puede construir el nido más tibio con las manos más frágiles.

Pronto desaparecerán, sin esfuerzo, sin cansancio, desconociendo distancias y ventanas.

Se sabe sola, aún con cinco lunas reveladas.