Una Historia Superclásica

El 27 de septiembre de 1981, en un horario infrecuente de las once de la mañana, se enfrentaron en La Bombonera, el Boca de Maradona contra el River de Kempes.

La cronología relata que Maradona abrió el marcador con un sorpresivo zurdazo al primer palo del arco que defendía “el Pato” Fillol, luego de un lateral.

No tardó en aparecer “El Matador” Kempes, quien demostró su jerarquía con un tiro libre fuerte y preciso; así puso el 1 a 1 con el que se inició la escalada. Entonces fue el turno de Passarella, que adelantó a los millonarios con un penal, 2 a 1.

Pero fue Jorge García quien clausuró el marcador, convirtiendo un golazo para el 3 a 1, que dio como ganador a River.

Hasta aquí, los hechos por todos conocidos.

Lo que la historia no cuenta es que antes de aquel superclásico, hubo un partido preliminar, pero no entre Boca y River, sino entre la novena u octava de Boca, no recuerdo exactamente, y la selección de fútbol del colegio al que yo asistía, donde me desempeñaba como un “hábil” volante por la izquierda.

Me resulta imposible recordar el resultado de ese encuentro, pero como olvidar aquella experiencia.

Por cuestiones causales o casuales, como cada uno elija verlo, dos de mis grandes motores o amores que me acompañan desde niño, el fútbol y la fotografía, se dieron cita esa mañana primaveral en el barrio de La Boca.

Ya hacía algunos años que había empezado con esta pasión por las fotos.

Por eso, cuando me entero de que íbamos a jugar el partido preliminar, inmediatamente dos objetivos se apoderaron de mí.

El primero, y más probable, era jugar… cosa que finalmente hice.

Y el segundo, tan deseado como el primero, pero una quimera al fin, ya que iba a estar en el campo de juego, era poder hacer algunas fotos.

Tenia muy presente que más tarde estarían ahí jugando ahí mismo, Maradona, Kempes, “el Loco” Gatti, Fillol, “el Beto” Alonso… todos verdaderos monstruos.

Sí, era el sueño del pibe siendo pibe.

No podía dejar pasar esa oportunidad. ¡¡Dos en uno!! Ser futbolista y fotógrafo casi al mismo instante.

Entonces armé mi plan.

Sabía con certeza de que iba a entrar a la cancha, pero también era consciente de que si entraba, no podía salir, sino mi plan no llegaría a buen puerto.

Preparé mi bolso ordenando mis pensamientos; acomodé la camiseta, el pantalón, las medias, los botines, y al final, dentro una pequeña bolsa de plástico, la cámara de fotos, una Nikon F1 con un lente 55mm, 2.8, que mi padre solía prestarme.

Cuando le tocó el turno a mi equipo, salimos a la cancha con entusiasmo, pero apenas si escuchaba las últimas indicaciones de mi entrenador, estaba demasiado concentrado en otra cosa: lo realmente importante estaba entre mi pantalón y mi camiseta, donde había escondido la bolsa con la cámara.

Apenas salimos del túnel, antes de hacer cualquier tipo de movimiento físico, recuerdo que fueron mis ojos los que se movieron rápidamente para ver dónde podía ocultar la cámara.

Debía ser un buen lugar, ya que al término del partido, tenía que recuperarla lo más prestro posible para estar bien preparado para cuando los equipos ingresaran al campo.

Un cartel de chapa de Adidas fue mi aliado como escondite de la bolsa  durante casi dos horas, y luego del partido, seria mi refugio a la espera de mi (otro) mejor trabajo.

Finalmente, una invasión de papelitos anunció que tanto Boca como River estaban ingresando al verde césped.

Corriendo de acá para allá, sorteando jugadores y fotógrafos “de verdad”, al fin llegué al centro del campo.

De repente levanté mi cabeza y la cámara, cuando me vi delante de semejantes protagonistas, que solo conocía por la tele o gracias a la revista El Gráfico.

La emoción me paralizó solo un instante, luego me potenció y volví a ser un “hábil” jugador, esta vez con cámara en mano.

Muchas de aquellas imágenes quedaron impresas en estos negativos que dieron vida a algunas fotos que aún conservo y comparto en esta serie.

Pero muchas más perdurarán en mi memoria para siempre…Aún siguen siendo dos de los grandes motores de mi vida: el fútbol como pasión y la fotografía como mirada.